La aventura de emprender. Capítulo 2: Empecemos por el principio

En lo primero que piensas cuando vas a montar un negocio que supone tener un local al que vaya gente, es en lo bonito que te va a quedar todo. Pero cuando te metes en materia te das cuenta de que el color de las servilletas es lo de menos de momento, porque realmente no sabes ni por dónde empezar, y eso es lo primero: empezar.

Para empezar, si no has tenido nunca un negocio propio, lo mejor es buscar asesoría. En mi caso, pedí cita en el Centro de Asesoramiento Empresarial de mi ciudad, y me atendieron bastante rápido y me explicaron muy amablemente todos los primeros pasos que debo dar, la forma jurídica que más conviene a mi empresa, las ayudas o bonificaciones a las que puedo optar, lo que hay que hacer con las temidas Agencia Tributaria y Seguridad Social, las licencias y los seguros que necesito, las posibilidades de financiación y lo más importante: que tengo que crear un Plan de Negocio.

Un Plan de Negocio no es ni más ni menos que la materialización en papel de lo que vas a hacer:

  • Los datos básicos del proyecto: el nombre, el local, la forma jurídica, la actividad a desarrollar, el número de empleados, la inversión y la financiación en términos generales.
  • Quiénes son los promotores del proyecto. Esta me la sé: so yo 😀
  • La descripción más detallada de los productos o servicios que vas a ofrecer.
  • El Plan de Producción (cómo vas a elaborar los productos).
  • Un análisis del mercado: cuál es tu competencia, tu público, cómo está el sector, tus mayores debilidades y aquello que te hace fuerte, tus ventajas competitivas.
  • Un breve plan de marketing: estrategia de precios, canales de venta, publicidad…
  • La organización y el personal.
  • Un plan económico-financiero: inversores, financiación, previsiones de tesorería…
  • Y finalmente una valoración del riesgo del negocio.

No lo vamos a negar: esto da miedito, necesitas muchísima información y cosas en las que ni siquiera habías pensado, pero vamos por pasos: ya os digo que a mí en el Ayuntamiento de mi ciudad me explicaron todo muy bien, me dieron un montón de direcciones y páginas de información, un modelo de Plan de Negocio e instrucciones para rellenarlo y el teléfono de la persona que me atendió para resolver todas las dudas.

Mi segundo paso fué ir a ver a un gestor. Busca una gestoría de confianza recomendada por alguien cercano o mira en Internet y valora la que más te convenza. No tengas miedo a buscar varias y reunirte con diferentes gestores a ver qué feeling te da cada uno. Normalmente por la primera consulta y una primera reunión con ellos no te van a cobrar nada, y sin embargo se van a convertir en tu persona de confianza, así que debes poder trabajar a gusto con tu gestor.

En la gestoría te ayudarán a constituir la empresa o darte de alta como autónomo, te informarán una vez más de pasos a seguir, ayudas de las que puedas beneficiarte, te guiarán durante todo el proceso y te echarán una mano para presentar tu Plan de Negocio. Más adelante también te ayudarán con las nóminas, las facturas, los impuestos trimestrales y un largo etcétera de cosas que vas a tener que hacer una vez esté el negocio en marcha y de las que, al menos yo, no tengo ni idea.

Mi gestor fué muy majo y me dejó blanca. Me puso todas las cartas sobre la mesa y me hizo ver cosas, una vez más, en las que no había pensado, como por ejemplo que es muy posible que durante los primeros meses mi sueldo esté en números rojos, así que debo preveer una cantidad de dinero que me permita sobrevivir unos meses en el caso de que no tenga beneficios.

No está mal que te saquen los colores o te metan el miedo en el cuerpo de vez en cuando, porque así serás más realista y jugarás mejor tus cartas.

En un negocio de hostelería, según me han contado, el mayor gasto lo forman el local (con sus reformas y su alquiler, sus mueblecitos nuevos y todas sus cositas) y los suministros (recordad que el horno y la plancha gastan mucho). Hay que tener en cuenta todos estos gastos para no llevarnos un susto cuando llegue la factura de la luz.

Una vez tienes a tus asesores en marcha, el siguiente paso es buscar un local, que no es tan fácil como parece. Primero ve a Urbanismo a enterarte de las necesidades para que te den la licencia: salida de humos, insonorización, metros mínimos de almacen, altura mínima de techo, aseos, accesibilidad… hay que tener muchas cosas en cuenta para que te concedan una licencia de actividad, una licencia de funcionamiento (sí, necesitas estas dos) y, en su caso, una licencia de obras. Una vez más, necesitas tu Plan de Negocio para que te las concedan.

En Urbanismo me contaron también que para que me concedan la licencia de actividad, necesito tener un Proyecto Técnico, que no es otra cosa que una descripción de cómo está el local y cómo va a quedar después de la pertinente reforma, firmado por un Ingeniero o un Arquitecto. Así que eso es otra cosa que tengo que buscar, no me valen mi fértil imaginación y mi tío el albañil.

En conclusión:

  1. Asesórate. Pregunta en tu Ayuntamiento, que seguro que tienen a alguien preparado que te pueda ayudar y, si no eres un economista cerebrito, busca una Gestoría que te ayude.
  2. Prepara tu Plan de Negocio. Sin él no vas a ningún sitio y creo que es lo que más tiempo lleva. Al menos sé que a mí me va a costar un poco.
  3. Busca tu local siendo muy consciente de las necesidades que requiere tu negocio.

Después de todo esto, con tu Plan de Negocio en la mano, habiendo sido realista y consciente de todo lo que te va a suponer abrir tu negocio soñado, seguiremos adelante más preparados y (espero) con la misma fuerza e ilusión.

Y por aquí estoy yo.

Aunque como no, pese a la obligada organización mi mente no para de saltar de un sitio a otro, así que ya estoy buscando proveedores, carta de vinos, decoradores, diseñadores gráficos… se me ocurren cada día cosas que voy a necesitar: las perchas del baño, la caja registradora, las lámparas, las mesas de la terraza, los platos de la carta, la selección de tés… tengo un torbellino dentro que no para.

Si os sirve de ayuda, mis herramientas de organización (sin las que estaría perdida) son:

  • Una pequeña libreta y un boli que siempre llevo encima, con los que apunto todo lo importante que extraigo de mis reuniones y las cosas que se me van ocurriendo cuando estoy lejos de mi ordenador.
  • Un par de tableros de Pinterest en los que vuelco toda la inspiración, tanto de decoración y detalles como gastronómica.
  • Una libreta de Evernote con sus notillas clasificadas por temas en las que también apunto toda la información que necesito o que va surgiendo: local, carta, legal, próximos pasos…
  • Un Mind Mapping que me ayuda a ordenar mis ideas. Desde que descubrí esto de los mapas mentales me resultan una herramienta súper útil para casi todo. Utilizo Mind Meister.

Las herramientas online son gratuitas (aunque también tienen versión de pago, excepto Pinterest) y bastante fáciles de utilizar. Así puedo pensar en mil cosas a la vez sin perder ninguna idea, y apuntarlas para más adelante con la seguridad de que seguirán ahí cuando pueda ocuparme de ellas.

Por suerte, también tengo amigos y familiares muy majos y muy listos, cada uno en su ramo, que me están brindando su apoyo y su ayuda personal y profesional.

Ay qué nervios!!! Pero qué feliz!!!

 

P.dta: se me olvidaba decir que la imagen de portada esta vez es de John Henderson

 

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