Nos comemos Estambul

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Mi pareja y yo nacimos en localidades diferentes. Aunque cercanas, nuestras familias no viven en el mismo sitio (y tampoco donde vivimos nosotros), así que en Navidad nos toca separarnos. Tú a Boston y yo a California (o tú a Castilla y yo a La Mancha).

Hace unos años, después de un par de nocheviejas un poco raras e improvisadas, decidimos que si Nochebuena era para la familia, Nochevieja la haríamos a nuestra manera y lejos de todo, y viajamos a Amsterdam para comernos allí las uvas sin pepitas y brindar con sidra El Gaitero, más que nada para contribuir a que de verdad sea famosa en el mundo entero.

Estando allí pensamos que sería bonito viajar cada Nochevieja a un sitio diferente, que empezase cada año con una letra consecutiva del abecedario. Conocer mundo y experimentar tradiciones y costumbres diferentes. Brujas, Cartagena y Dublín han creado ya una tradición conocida por todos (los que nos conocen), que están deseando que pase el año para saber dónde brindaremos la siguiente Nochevieja.

El paso de 2015 a 2016 ha sido para la E de Estambul, y sorprendentemente ha sido la Nochevieja más blanca que hemos vivido hasta el día de hoy.

Típico carrito de castañas y maíz en las calles de Estambul
Típico carrito de castañas y maíz en las calles de Estambul

Estambul huele a Marruecos y a Grecia. Da la sensación de ser un Marrakech evolucionado, es muy curiosa la mezcla de la tradición turca, mayoritariamente musulmana, con la modernidad occidental. Al pasear por las calles es frecuente ver señores morenos y de grandes cejas vestidos como en la España rural de los 80, hablando a voces por un móvil de última generación, o encontrarte tiendecitas pequeñas de cacharros, más parecidas a chatarrerías, con una tele en la que están pasando “La Voz” versión turca. Eso en la parte antigua, el barrio de Fatih, porque si cruzas el cuerno de oro por el Puente Galata hacia el barrio de Beyoglu, nadie diría que estás en una ciudad de mayoría musulmana y no en cualquier ciudad moderna europea.

Tranvía a Taksim - by BeaChan
Tranvía a Taksim – by BeaChan

En realidad el cambio más brutal, más que la arquitectura y la ciudad en sí, es el de la gente, que alrededor de las zonas de Sultanahmet y Eminönü parece haberse quedado congelada en una sociedad distinta mientras el mundo evoluciona alrededor. Sospecho que el auge del turismo tiene mucho que ver.

Entre Europa y Asia, entre el Mar de Mármara y el Mar Negro, gastronómicamente Estambul (e intuyo que Turquía en general) tiene sabor mediterráneo. El tomate, el pimiento, la berenjena, la granada, las legumbres y la carne de cordero se combinan con maestría conjugando influencias sirias, griegas, romanas, otomanas y bizantinas.

Tienda de embutidos (izquierda) y de dulces (derecha) - by BeaChan
Tienda de embutidos (izquierda) y de dulces (derecha) – by BeaChan
Los Lokantas siempre preparados para llenar estómagos - by BeaChan
Los Lokantas siempre preparados para llenar estómagos – by BeaChan

Los mercados son coloristas, abarrotados y bulliciosos. Las hierbas frescas y las especias sazonan los platos con maestría y, entre toda esta riqueza gastronómica, los estambulitas comen muy a menudo fuera de casa. Las calles están plagadas de lokantas (restaurantes de comida preparada) que ya los quisiera yo por aquí cerca. Escaparates hasta la bandera de turcos disfrutando de pasta, verduras rellenas, guisos, asados, arroz, y mezes, raciones pequeñas o tapas que toman como tentempié o como entrante, y que van desde el Baba Ghanush (una especie de puré de berenjena asada) al  Dolma (hojas de parra rellenas de arroz, de clara influencia griega) pasando por variadas ensaladas, quesos como el labneh y los más conocidos por nosotros hummus o falafel.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: quesos turcos, guiso tradicional en olla de barro, baba ganush y ensalada (muy griega) - by BeaChan
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: quesos turcos, guiso tradicional en olla de barro, baba gHanush y ensalada (muy griega) – by BeaChan

También hay numerosos puestos callejeros vendiendo castañas, maíz, simits (grandes lazos de pan con sésamo, parecidos a los pretzels) o buñuelos con miel. En uno de estos puestos probamos unos pepinillos y trozos de repollo encurtidos en un líquido rosa tremendamente salado que no entendí muy bien (pero ví a niños comiendo este encurtido en vasitos de plástico por la calle y tuve que probarlo, claro). Incluso, en la zona de Eminönü donde se cogían los ferris, había unos puestos donde los turcos merendaban bocadillos de caballa asada sobre brasas de carbón dentro de barcas a la orilla del cuerno de oro. Son conocidos como Balik Ekmek. No puedo decir más que: delicioso.

Eminönü en plena ebullición - by BeaChan
Eminönü en plena ebullición – by BeaChan
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: puesto callejero de simits, otro de castañas, balik ekmek y mazorcas de maíz - by BeaChan
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: puesto callejero de simits, otro de castañas, balik ekmek y mazorcas de maíz – by BeaChan
Puesto callejero de mejillones (sí, de mejillones) - by BeaChan
Puesto callejero de mejillones (sí, de mejillones) – by BeaChan

Y si te lo preguntas: sí, en Turquía comen kebabs. Tienen unos kebabs parecidos a los que vemos aquí: rollos de carne enorme ensartados en un aparato metálico que los calienta mientras giran. Allí los llaman Doner, y son diferentes de lo que ellos llaman Kebab, que son albóndigas o salchichas sin tripa (a veces incluso alitas de pollo) asados a la brasa como si fuesen enormes brochetas ensartadas en espadones. Los sirven en plato acompañados con arroz o bulgur y verduras. Si lo pides para llevar, te lo ponen enrollado en una torta de pan, como nuestros durum.

Un kebab de los suyos, y de los míos!! - by BeaChan
Un kebab de los suyos, y de los míos!! – by BeaChan
Cocinero de pides... pidero?? - by BeaChan
Cocinero de pides… pidero?? – by BeaChan

Es muy popular también la pizza turca, llamada Pide, de forma alargada y picuda como un ojo, hecha siempre en el momento en horno de leña y normalmente rellena de queso o de carne.

Y lo que no puede faltar en ningún restaurante que tenga una pequeña mesa con una silla para parar un momento, es la Mercimek Çorbasi y el Ayran.

Çorba junto a su Ayran, a punto de ser disfrutados - by BeaChan
Çorba junto a su Ayran, a punto de ser disfrutados – by BeaChan

La primera es una deliciosa sopa de lentejas rojas con verduras, servida casi como una crema y siempre con un gajo de limón. El segundo es una bebida de yogur natural salado. Es un poco extraño beber yogur salado mientras comes hasta que añades a tu plato una especia que tampoco falta nunca encima de las mesas. Es la pimienta Marash, una guindilla que se seca al sol y suele presentarse en forma de copos. Es muy aromática, de sabor dulzón y ahumado, parecida a nuestro Pimentón de La Vera, y convierte tu paladar en un pequeño infierno hasta que lo llenas de Ayran, que tiene la maravillosa propiedad de aplacar el picante sin camuflar el sabor. Çorba y Ayran los comimos casi a diario, igual que los turcos, para desayunar, comer, merendar y cenar, y me los he traído conmigo a casa (mira el plus al final del post).

Un punto y a parte se lo merecen los dulces. Las llamadas Delicias Turcas son impresionantes. De colores llamativos y chillones son de tres tipos básicos:

Baklava: bocaditos de pasta brik o kataifi con miel y frutos secos, de formas variadas.

Lokum: unos cuadraditos de una pasta parecida a las gominolas, en ocasiones cubiertas con una fina capa de azúcar molido y en su mayor parte acompañadas también de frutos secos.

Chocolate: de todas las formas y colores, y, por supuesto, también acompañados de frutos secos.

Aunque pueda parecerlo, excepto el chocolate el resto de dulces no se pasan de dulce. Los sabores son afrutados, siendo la granada el sabor más popular, y el contraste de textura del hojaldre o la gominola con los frutos secos es muy agradable y convierte las delicias turcas en todo un vicio.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Baklava, trufas variadas de chocolate y lokum - by BeaChan
De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Baklava, trufas variadas de chocolate y lokum – by BeaChan

La mejor forma de pasar todo esto, sin duda, es tomarse un té turco o çai en uno de los numerosos cafés que inundan la ciudad, acompañado, como no, de un narguile, pipas de agua para compartir tabaco humedecido con zumo de frutas. Eso y una partida de cartas son la forma perfecta de pasar la tarde desde que anochece hasta la hora de cenar, descansando los pies de turista mientras nieva en el exterior.

¿No te han entrado ganas de comida turca? Sobre todo ahora que nos han vuelto el frío y la lluvia de golpe. Yo me voy a preparar una çorba así, sin más, con su limoncito y todo…

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